lunes, 25 de abril de 2011

EL JUBILADO

La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo qué hago cada día, ahora que estoy jubilado...

Pues bien, por ejemplo, el otro día fui al centro de Donosti y entré en una tienda a recoger una cosa, sin tardar en la gestión ni cinco minutos.

Cuando salí, un policía local estaba rellenando una denuncia por estacionamiento prohibido.

Rápidamente me acerqué a él y le dije:

-¡Venga hombre, que no he tardado ni cinco minutos...! Haría usted bien si hiciera un pequeño gesto para con los jubilados...

Me ignoró olímpicamente y continuó cumplimentando la denuncia.

La verdad es que me pasé un poco y le dije que no tenía vergüenza. Me miró fríamente y empezó a rellenar otra denuncia, alegando que, además, el coche llevaba los neumáticos en mal estado.

Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con el rey de los tontos del culo, que cómo le habían dejado entrar en la Academia de Policía....

Él acabó con la segunda denuncia, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera.

No me achiqué y estuve durante más de 20 minutos llamándole de todo. Él, a cada insulto respondía con una nueva denuncia.

¡Suerte que había ido en autobús!

Desde mi jubilación, ensayo cada día cómo divertirme un poco. Es importante a mi edad.

sábado, 23 de abril de 2011

DIARIO DE UN DESGRACIADO

(Encontrado bajo unas cajas de cartón en la boca del metro de Sol)

Vengo de una familia estúpida: en “la II Guerra” mi padre luchó con los nazis. Mi padre era imbécil. Trabajaba en un banco y lo atraparon robando bolígrafos.

Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre: “Hicimos lo que pudimos… pero salió”.
Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que solo me quería como amigo. 

Mi padre lleva en la cartera la foto del niño que ya venía en la cartera. 

Pronto me di cuenta de que mis padres me odiaban: mis juguetes para la bañera eran una tostadora y una radio. 

Una vez me perdí. Le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres. Me contestó: “No lo sé, chaval… hay demasiados sitios donde se pueden esconder”. 

El último deseo de mi padre moribundo fue que me sentara en su regazo: estaba en la silla eléctrica.

Trabajé en una tienda de animales. La gente no paraba de preguntarme cuánto iba a crecer.

Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron a mi padre un trozo de mi dedo. Mi padre dijo que quería más pruebas.

Una vez me encontré a las autoridades sanitarias. Me ofrecieron un cigarrillo.

Un día me llamó una chica a casa diciéndome: “Ven a casa, no hay nadie”. Cuando llegué a su casa no había nadie. 

A mi mujer le gusta hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó a casa desde un hotel.

Una vez ingerí un frasco entero de tranquilizantes. El doctor me dijo: “Tómese una copa y acuéstese un poco”. 

El psiquiatra me dijo que me estaba volviendo loco. Yo le dije que quería una segunda opinión. “De acuerdo” me dijo “también es usted feo”. 

Cuando por fin me iba a suicidar tirándome desde un décimo piso, mandaron a un cura para ayudarme. Sus palabras de ánimo fueron: “Preparados… listos…”

jueves, 21 de abril de 2011

LOOPING

Para quien no conoce el concepto de looping, aquí queda claro lo que significa cuando se dice que un programa de computación “entró en looping”.
El director le dice a la secretaria:
- Vamos a viajar al exterior por una semana, para un Seminario. Haga los preparativos del viaje…
La secretaria llamada al marido:
- Voy a viajar al exterior con el director por una semana. Cuídate, querido.
El marido llama a la amante:
- Mi mujer va a viajar al exterior por una semana, vamos a pasarnos esa semana juntos, mi reina…
La amante llama al niño a quien le da clases particulares:
- Tengo mucho trabajo la próxima semana. No tienes que venir a clases…
El niño llama a su abuelo:
- Abuelo, la próxima semana no tengo clases, mi profesora estará ocupada. ¡Vamos a pasar la semana juntos!
El abuelo (que es el director de esta historia) llama a la secretaria:
- Voy a pasar la próxima semana con mi nieto, por lo que no voy a participar en el Seminario. Puede cancelar el viaje.
La secretaria llama al marido:
- El director de la empresa cambió de idea y acaba de cancelar el viaje.
El marido llama a la amante:
- No podremos pasar la próxima semana juntos, el viaje de mi mujer fue cancelado.
La amante llama al niño de las clases particulares:
- Cambio de planes: esta semana vamos a tener clases como siempre.
El niño llama al abuelo:
- Abuelo, mi profesora me dijo que esta semana tengo clases. Discúlpame, no voy a poder hacerte compañía.
El abuelo llama a la secretaria:
- Mi nieto me acaba de decir que no va a poder estar conmigo esta semana. Continúe con los preparativos del viaje al seminario
¿Entendiste ahora, qué es “looping”?

martes, 19 de abril de 2011

UNA PALMADITA EN LA ESPALDA

Noticia que apareció hace algún tiempo en el New York Times:

“Los directivos de una compañía de seguros intentan averiguar por qué nadie se percató de que uno de sus empleados estuvo muerto, sentado en su mesa, durante cinco días sin que nadie se interesara por él ni le preguntara qué le ocurría.

George Turklehaum, de 51 años de edad, que trabajaba en una aseguradora de Nueva York desde hacía 30 años, sufrió un paro cardíaco en la oficina que compartía con otros veintitrés trabajadores.  El lunes por la mañana llegó a trabajar, discretamente, pero nadie notó que no se marchó nunca hasta que el sábado por la mañana el personal de limpieza preguntó qué hacía trabajando en fin de semana.

Su jefe, Elliot Wachiaski, declaró: “George siempre era el primero en llegar por la mañana y el último en marcharse por la noche, por lo que a nadie le pareció extraño que estuviera continuamente en su sitio de trabajo sin moverse y sin decir nada.  Era bastante reservado y su trabajo le absorbía“.

Un examen post mortem reveló que llevaba muerto cinco días tras sufrir un infarto.

Por favor: de vez en cuando dale una palmadita en la espalda a tu compañero y pregúntale aunque sea por su familia.  Si no te contesta y ves que se cae, sospecha.

MORALEJA:    No llegues el primero, no te vayas el último y no trabajes demasiado, porque ………. NADIE SE VA A DAR CUENTA.

domingo, 17 de abril de 2011

TERAPIA ANTITRABAJO

Cuando tengas un día de esos en los que piensas: “¡Odio mi trabajo!”, haz lo siguiente:

En el camino de vuelta a casa para en una farmacia y ve hacía la estantería en la que se encuentran los termómetros. Tienes que comprar un termómetro rectal de Johnson&Johnson. Asegúrate de coger ese modelo y esa marca.

Cuando llegues a casa, echa el pestillo y descuelga el teléfono para que nadie te moleste.

Ponte ropa cómoda, como un camisón o un pijama.

Abre el paquete y pon el termómetro sobre tu mesilla de noche. Coge el prospecto y léelo. Encontrarás en letra pequeña la siguiente frase: “La calidad de cada termómetro rectal fabricado en Johnson&Jonhson ha sido verificada personalmente”.

Ahora, cierra los ojos y repite en voz alta al menos cinco veces: “¡Estoy muy contento de no trabajar en control de calidad de Johnson&Johnson!”.

Y recuerda: Siempre hay alguien que puede tener un trabajo peor que el tuyo.
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